Quiero volver a ser yo.
Con una mirada y un sentimiento.
Con una palabra y sintiendo tu aliento.
Te quiero para mi.
Que difícil es decir perdón
sabiendo que fue mi error.
Podre ver tu cara alrededor,
dejare de provocarte temor.
Avellaneda, no dejes que me hable.
El se fue rodeando las manos
con agua y con sal que jamas pude curar.
Un fuego anudando entre llamas
te llama sabiendo que depuraste.
Se mi explosión, cura mi terror.
A gritos pido tu cara
a vivir quiero sentir tu alma.
Detrás del árbol,
te miro escribiendo sentado
y tus manos te acojinan,
como quisiera ser las manos.
Soy el ave que ronda tu mar
el azul y el viendo se quieren amar....
Esta es la historia de una vieja tarde de otoño, en donde todo se volvió borroso.