4.3.11

Avellana




Seamos afines.
Seamos fieles al dolor,
llamémosle vida.

Son los ojos que tocan tan profanada belleza
con delicada soltura de noble caballero.
Manos que mueren por rozarle el alma.
Seamos amantes buscando mas dolor.

Caminando ibas, amor.
Escuchaste decirle cuantas veces
mi boca se hunde en preciado pensar
por aquellos ojos avellana alcanzar.

Con los ojos cerrados ibas, amor.
En una promesa pagana que hiciste a aquella deliciosa gitana
no cumpliste aquel bien que a mi corazón,
marchitado y lastimado pediste pronunciar.

Besando la sal ibas, amor.
Aquellos ojos miel tuyos fueron abiertos,
gritando me prometiste las olas del mar
en estos ojos míos.

Prometiste amor, tus labios pronunciar
que de mí enamorado te habrías de encontrar.

3.3.11

Sinfon



Tomar de su mano como si fuera la primera mano.
Como las olas a la arena,
como el vino en sus ojos almendra.

Tomar sus labios fundiendoles.
con el ansia de unos labios inútiles para el amor,
con la emoción de soñar en movimientos con viento.

Mirar sus ojos maravillada,
pidiéndoles lo que tu has de dar,
fingiendo inocencia,
recordando el primer amor.

Olvidar lo pasado, regresar al punto que habías olvidado.
Olvidar dolores causados por viejos amores.
No pensarle mas.

Has de dejar de escribir canciones
en ritmo de hombres llamados al fracaso.
Regresar al punto que habías olvidado.

Dejarás de ser vieja, fingirás inocencia.
Tomar las manos, besar los labios, amor en los días de verano.

Un amor comenzó, he logrado llegar al perdón.
Un amor comenzó, te has comenzado a acabar, corazón.
Aprendí a las noches el brillo.
Volví a las noches sin dormir, a las noches sin soñar.

Ser amada por la luna, encontrándole avellana.
Jamás esperé nada a su semejanza.

Desgargante el presente delicado a la desdicha,
en su oído, con la boca sellada,
prometeré el gesto mas delicado para él.

La mueca perfecta encontrada en una simple sonrisa,
el brillo en los ojos chizpados por su boca encontrar.
El movimiento de las olas para él.

Y poder tocar todo lo cambió,
seducir lo condenado a no cambiar.

Volveré entonces a las noches para con él soñar.