8.2.12

Fin.

Estas son mis últimas letras. Ya no tengo más relatos para dar. Cada que vuelvas, me iré. Cada que te vayas, sólo mirare. Con estas frases enuncio el fin. Adios, adios. Esto fue para ti.

4.2.12

Parte 2: "Escena obscena"

La carretera era fría pero cómoda. Sabía que no importaba cuanto me aferrara a mis imágenes, las cosas no podrían ir peor. Incluso podrían jugar a sentirse amadas por mi lo cual era patético viniendo de alguien tan impropia para las cosas del amor. Tenía un hueco ficticio en el pecho, pero no importaba. Mis senos sabrían cubrirlo, mentir por él. Al llegar a la parte más completa del camino me encontré tibia, no sabía la razón ya que el sueter que había preparado para hoy se había quedado olvidado en no se que parte. Tal vez era el haber caminado por tanto sin darme tiempo para poder ver que tan gastadas estaban mis medias. Eramos la hoja de olivo que encontré y mi perturbada mente. Mis cuentos siempre eran los mismos, sabía que mi principio sería con un beso rechazado y terminaría con besos para un amigo ya hechos obsoletos.-Las maneras en las que todos intentamos buscar algo menos cursi que la felicidad son válidas siempre y cuando no desgarres el corazón de alguien- , por lo tanto no me siento culpable. Mi trama era como cualquiera; una chica buscando el amor, encontrándolo, perdiéndolo, lamentándose y escribiendo cartas para un recuerdo inquieto. No podía hacer nada; si hablamos de metáforas lo único que podía hacer era mirarles desde la ventana, disimular mis lágrimas y seguir limpiando el desastre que había vuelto mi casa. En este momento no puedo llamarme "culpa" o "desgracia", soy algo como "moraleja" o "conclusión". Se que en algún momento el me miró, no se si me culpó y aunque no lo quiera, aunque me aferre se que el me grita que es tiempo de move on.

Parte 1: "No tan nuestro".

Era de noche y tanta lluvia caía. Era la carretera y yo me encontraba perdida. Entonces caminar era tortura... ¡que va!. Era de noche y llovía. Cada gota caía, mi cabeza tan envuelta de gotas se encontraba para después notarles caer por mi frente y encontrarse besando mis labios tan tuyos. Con el viento propio y mis recuerdos a soltura no habría de encontrar diferencia entre mis lágrimas y la lluvia. Pero que va, amor, si ahora te encuentras tomando tan placido rostro. Esta noche, habré de callar lo propio y gritarte al odio lo que habrás de haber sabido ya pero ocultado en tu más allá. No puedo, no puedo, no puedo. Quiero besarte y hablarte. Tu, aquí. Yo, no se donde. Cada amanecer, después de trágicas noches de amor desperdiciado te escribo empezando a crear una ilución con esta morada ajena. Para poder entenderme tendrás que leer entre estas líneas indiscretas, besarás mi recuerdo y olvidarás tus dolores. ¿Y si te pidiera que lloraras por mi? ¿Y si matara cuan incómoda situación? No, no habré de hacerlo. Mis ojos observan lo que el corazón toma por rehén. Es tarde, lo entiendo.

3.2.12

¿Qué puedo decirte, corazón? No podré criticar tu desazón para fumar.
Como siempre verte correr con brazos esperandome es tanta mentira, siempre lo será.
Pero aquí me encuentro viendote, las manos de tan pálida mujer contorneando
tu rostro.
Esta dicho, habré entendido.
Si en algún momento pudieras callar los silencios habrás de escucharme, observarme sin verme. Sentirme sin estar ahí. Cuando la risa se vierte en tu boca, ¿ habrás de pensar en mi, amor?. Entonces no me encuentres, no me mires. No te vuelques en mi alma tan intacta, tan suelta para ti. Vuelve a tu camino, anda entre marañados rizos y regresa por ahí. ¡Mírame, cielo! Mírame caer. ¡Toca estos suelos fríos! No habré de inclinarme más. En el río mi piel, en el bosque mi alma. Andate a ella mirar. No me busques más. Ahora ella, tan pura se alivia con mis desgastes. Muerde su boca, muerde su boca de nuevo. Cierra tus ojos y piensa en mí. Amor, ven. Amor, no vuelvas más. Con las palabras te miento, mira que yo quiero encontrar el vuelo, regresar a donde prometí jamás. Por ti, sólo por ti. Tomad de la mano a vuestro corazón, recordáis mis manos en vuestro cuello y mis caricias al sueño. Vamos, corazón, sueña conmigo y nada más.