Todas y cada una de las palabras que estoy por escribir no importan ni un poco.
Ni una es real, son nauseabundas y carecen de sentido. Continúo:
Puede que intente hacer rimar esta última letra con mi siguiente frase,
como este, mi fenómeno favorito, he estado intentando rimar contigo.
Me di cuenta que no lo necesitaba, ibamos y veníamos cual Gainsbourg.
No tuve que esforzarme.
Quise brillar entre los muebles oscuros,
con el cabello al ritmo del tic-tac.
Ser espectro volatil entre el tiempo y el presente
(Cabello viene, cabello va. Tic-Tac)
Que me notases diferente.
Escribo sin ánimos de ofender o degradar.
Leí tu amor de la A hasta la Z, sin avanzar, con tus años contados,
con tus lágrimas evaporadas noche tras noche.
Relatos de locos que no duermen.
Locos que lloran de amor.
Mira mis ojeras, vestí la bata blanca también.
Y sin afán de egoísmo, escribo para no olvidar.
Es que puede que nada pueda querer poder continuar
juego con el azhar de las palabras por mero placer por la complejidad.
Ojalá rías ante tal trivialidad.
Sigo contando mi vida a partir de muertes, y después de 2, me encuentro volviendo a escribir.
Se dice que en la nada no hay sonido y si lo hubiese, entonces no sería nada.
Ojalá te escuchases hablar. Cumples con la falacía y aún así eres tan difícil como el universo.
Infinito, tal vez. Finito a tu placer.
Ya no soy tan hábil como solía.
Me retracto de lo primero escrito:
Después adentrarme al bosque de tus memorias, temía que mis letras no fueran tan oportunas como antes. Soy una roca sosteniendo a una mujer golpeada. Curo a la roca y a la mujer con la misma sal de las pocas lágrimas mis ojos aún brotan.
Estoy en un shock involuntario. Sentí el amor tan fuerte que me quitó la piel, estuve enamorada de alguien alguna vez. Y ahora, después de tus "te extraño", recupero todo lo que olvidé o me quitaron. No lo que dí, eso esta donde quise que estuviese.
No me mal entiendas ni leas entre líneas, me dibujaste una perspectiva diferente.
Lo se, no tengo miedo. Tengo ganas.
Gracias.