Entre cada violín y cada estrella, la noche se confunde conmigo.
No sabe si dejarme pasar.
Entonces regreso dos pasos, entonces callo mis labios con mis ojos.
Tengo letras y versos, canciones recicladas y paisajes deshonestos.
Escribo esto con la esperanza de recrear en tus ojos memorias que no te pertenecen,
pero quisiera compartir. Inventarte cuentos, hablar latín.
Dos, trece, cinco, y ahora, catorce. Treinta y uno, diez, dieciséis, uno, veintisiete, veinte.
Eco, palabras y voz.
Puentes, mar, guitarras, motos, pinturas y hospitales.
Lunares, dos.
Vida, una.
Me ve como quien ve la mar.
Volví a escribir; es algo que no te toca notar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario