Cuando fumo pretendo gastarme las horas igual que me gasto el papelillo, igual que la nicotina me gasta a mí. No lo consigo.
Mis recuerdos con él me queman y me hacen ceniza por que soy ligera. Sin efectos secundarios.
Mientras que enciendo otro cigarrillo y pronuncio su nombre con delicadeza, cada letra entre mi lengua; saboreándoles cual lobo. Me enamoré de la persona que me quema y me deja hecha nada.