Y las cosas repentinas siguen.
Todo empieza a ser tan dulce.
Muy propiamente. Pero los ojos
azulados entran, y no se si aun existe la atención.
Cuando tu crees en poder creer
que tu le puedes hacer feliz, todo resulta ser
una pequeña nube, que si alguien mas
hace si quiera un poco de viento
puede acabar con ella sin dejar un pequeño rastro
que venga y te deslumbre.
Y es que el cordero se va por si solo,
tal vez no sea tu perfume,
tal vez no sea tu mirada,
¿Porque no puede ser nada?
Yo puedo secar tus lágrimas,
yo puedo ser tu horizonte,
que tal vez mi viento te toque
tal y como en una ráfaga que se desliza
y siente para ambos, condenado a fundirse.
Pero si dejaras un poco
de ver el azul crispado en satín,
verías que estos ojos de una sirena
en almendras, solo viven para verte sonreír.
Espere tanto, que no se si deba dejarte ir...
- arantsxa -