3.2.12

Si en algún momento pudieras callar los silencios habrás de escucharme, observarme sin verme. Sentirme sin estar ahí. Cuando la risa se vierte en tu boca, ¿ habrás de pensar en mi, amor?. Entonces no me encuentres, no me mires. No te vuelques en mi alma tan intacta, tan suelta para ti. Vuelve a tu camino, anda entre marañados rizos y regresa por ahí. ¡Mírame, cielo! Mírame caer. ¡Toca estos suelos fríos! No habré de inclinarme más. En el río mi piel, en el bosque mi alma. Andate a ella mirar. No me busques más. Ahora ella, tan pura se alivia con mis desgastes. Muerde su boca, muerde su boca de nuevo. Cierra tus ojos y piensa en mí. Amor, ven. Amor, no vuelvas más. Con las palabras te miento, mira que yo quiero encontrar el vuelo, regresar a donde prometí jamás. Por ti, sólo por ti. Tomad de la mano a vuestro corazón, recordáis mis manos en vuestro cuello y mis caricias al sueño. Vamos, corazón, sueña conmigo y nada más.

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