¿Qué puedo decirte, corazón? No podré criticar tu desazón para fumar.
Como siempre verte correr con brazos esperandome es tanta mentira, siempre lo será.
Pero aquí me encuentro viendote, las manos de tan pálida mujer contorneando
tu rostro.
Esta dicho, habré entendido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario