9.7.14

Tuve un sueño que no caía en coherencia, de esos con tintes premonitores.
Estaba desnuda en algun vestidor donde las paredes eran de marmol color verde presticida y el piso era un negro pulido en el cual, si mirabas hacia él, podías ver claramente la ropa interior de alguna chica con falda. Es el mismo lugar en el que he estado en otros sueños. Espejos como diviciones de zonas, reflejos por aquí y por allá. Oscuro, vacío. En mi inconsciente sabía que no debía estar ahí. Eramos yo y ese inquietante silencio que todo lo sabe. Me sentía observada. Debía irme aunque no quería; había algo familiar en ese espacio tan grande que por más que me asustara me hacía sentir cómoda.

Luego todo cambió. No se muy bien cómo pero pase a estar recostada sobre una barda frente a una casa pequeña y roja con planta baja y primer piso. Me impresióna que todo mi cuerpo se haya sentido cómodo en un espacio de treinta centímetros. Esta casa tenía balcones con herrería negra, estaba en una zona pobre por todo el polvo que había en la pavimentación. Casa de un lado, casa del otro. Era un callejon angosto entre dicha casa y mi barda infinita; lo sabía aunque mi vista no alcanzara más de una casa de cada lado a la que tenía de frente, en posición horizontal tus opciones son limitadas. El techo estaba a la altura de mis ojos cerrados por que fingía estar durmiendo. Ahí es cuando entra lo interesante. Dos personas, un chico y una chica.

Ella, parada frente a su puerta le dice al otro chico, quieto mirandole cara a cara:
"Déjame ver si puedo tomar el día libre" Sonrie.
Él, emocionado por tal frase contesta frases que aún no puedo recordar. Se que son favorables para él por que no discimula la emoción. Luego, sin más, está en sentado en el techo y dice:
"Quiero hablar con ********, decirle que mejor ya no"
Ambos me observan, ella sin saber qué es lo que realmente busca en mi rostro y él con lamento en los ojos. Los dos mencionan mi nombre intentandome despertar, no se cómo es que no se dan cuenta que en realidad finjo y ahora se todo lo que debía saber. Es incoherente, el cómo me alegra y me entristece.

Ahora él incado frente a mí susrrando mi nombre, está vez se dispone a despertarme con movimientos sutiles en mi brazo. Me pide disculpas y dice: "...Ahora hasta pidio un día libre para mí. Está pasando".

No recuerdo todas las frases pero no olvido su contexto. No entiendo por qué yo debo soñar esto.

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